Lucian había desaparecido desde temprano.
Nadie sabía dónde estaba.
Ni Kaelthar.
Ni Alistair.
Ni siquiera Luvian.
Pero Lyra recibió un mensaje.
Una invitación.
Un portal abierto solo para ella.
Un destino claro:
el valle entre mundos.
Cuando cruzó el portal, el aire cambió.
El valle estaba iluminado por miles de luciérnagas doradas, criaturas que solo existían allí, flotando como pequeñas lunas vivas.
Había una mesa larga, cubierta con telas blancas y platos de frutas, panes y flores.
Un banque