El valle entre mundos estaba en silencio.
Un silencio distinto al de antes.
No era el silencio del miedo, ni el de la corrupción, ni el de la muerte.
Era un silencio limpio.
Un silencio recién nacido.
Un silencio que parecía contener un suspiro de alivio… y, al mismo tiempo, el eco de todo lo que había sido destruido para alcanzarlo.
Pero no todos lo sentían como paz.
Alistair permanecía apartado, con el báculo apoyado en el suelo y los hombros tensos.
Tenía una mezcla de frustración, cansancio