La mujer avanzó con el palo en alto, temblando de rabia, de miedo, de memoria.
Y Lyra… no se movió.
Ni un ápice.
No porque no sintiera miedo.
No porque fuera invencible.
Sino porque sabía exactamente lo que ocurriría si daba un solo paso en falso.
Si se transformaba.
Si dejaba que su esencia de alfa emergiera.
Si respondía a la agresión con poder.
La mujer caería sin remedio.
Lucian saltaría a protegerla.
Kaelthar se transformaría en un monstruo de sombras.
Alistair desataría rayos azules sin c