La puerta volvió a crujir.
No era un sonido normal.
No era madera moviéndose por el viento.
Aquel crujido tenía un ritmo orgánico, casi como si algo detrás respirara.
Ronan levantó la cabeza de golpe, la respiración entrecortada, los colmillos asomando por puro instinto. La lujuria que lo dominaba segundos antes se rompió como cristal. Sus pupilas rojas se enfocaron en la puerta, estrechándose con un miedo que jamás habría confesado en voz alta.
Lyra permanecía debajo de él, medio desnuda, temb