Lyra apenas podía mantenerse en pie.
La luz multicolor que la envolvía parpadeaba, debilitándose con cada respiración.
Pero lo que más la desgarraba no era el cansancio.
Era la respuesta de la Luna.
Un silencio frío.
Una negativa absoluta.
La Luna había decidido no intervenir.
Lyra sintió que algo dentro de ella se quebraba.
—Nos ha abandonado… —susurró, con la voz rota.
Pero Kaelys habló dentro de ella, firme, sin titubeos.
—No.
La Luna no abandona.
Solo sabe que su poder destruiría a quienes