Capítulo 34

El Valle de los Ecos estaba envuelto en una niebla espesa, como si la tierra misma intentara ocultar lo que había despertado. Las raíces no se movían. Las piedras lunares no vibraban. Y el aire… parecía contener la respiración del mundo.

Daryan descendió por el sendero de obsidiana acompañado por Lyara, Veyra y tres lobos guardianes. No llevaban armas. No llevaban símbolos. Solo llevaban la marca. Y el silencio.

La loba blanca los esperaba en el centro del valle.

No se movía.

No parpadeaba.

Sol
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