Capítulo 26

La luna creciente se alzaba sobre Langyan con una luz pálida, casi tímida. La marca en el cuello de Kaeli seguía brillando, pero su pulso se había vuelto irregular. No por debilidad. Por advertencia.

En la mansión Volkov, los pasillos estaban más silenciosos que de costumbre. Las criadas caminaban con pasos medidos. Los lobos guardianes patrullaban en formación cerrada. Y los espejos encantados comenzaban a mostrar imágenes que nadie había invocado.

Kaeli lo sentía.

No en la piel.

En el aire.

A
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP