69• Te sostendré.
No sabía qué decir. Honestamente, ni siquiera sabía qué sentir. Tenía a Dean frente a mí, tan serio y tan seguro, ofreciéndome un nuevo comienzo como si fuera tan simple como decidir qué capítulo leer a continuación. Y yo… yo estaba allí, con el corazón atascado en la garganta, preguntándome si de verdad podíamos confiar en eso. Si podríamos construir algo que tuviera sentido. Algo que algún día, quién sabe, hasta podríamos contarles a nuestros hijos sin que sonara como un mal chiste.
Pero mien