53• Lugar seguro.
Cuando intenté girarme hacia la entrada, Dean me detuvo con un leve empuje en el hombro, impidiéndome asomarme y arriesgar que aquellos hombres me vieran. En cambio, alzó la mirada hacia el dueño, buscándolo con urgencia silenciosa.
—Señor, ¿hay alguna salida rápida que no sea por la puerta principal? —preguntó en voz baja, firme, sin perder el control.
El hombre asintió apenas y, con un gesto discreto, nos señaló una puerta oculta detrás de una cortina, en el rincón menos visible de la tienda.