49• No voy a fallarte.
Dean me dejó recostada en la cama mientras buscaba el gel para el hematoma. Algo dentro de mí se estremeció al escucharlo repetir que sería mi ángel protector. Por un segundo pensé que había oído mal… hasta que la memoria me golpeó: fui yo quien, la noche anterior, medio consciente y temblando, le preguntó si podía serlo. Y él, sin dudar, respondió que sería lo que yo necesitara.
Ahora, al volver a decirlo, entendí que no fue un delirio ni un sueño confundido por el dolor.
Lo dijo en serio. Y l