45• Tormenta de nieve.
Salí del baño después de una ducha caliente que parecía haberse llevado un poco del frío y la tensión acumulados. Al cruzar el umbral de la habitación, me detuve junto a las ventanas y noté que la nieve caía con más fuerza que nunca. El aire helado se colaba lentamente, provocando un escalofrío que recorrió mi cuerpo y me hizo estremecer. Desde el balcón, observé cómo los copos danzaban en el aire, suaves y delicados, cayendo lentamente sobre el suelo blanco. Por un instante, aquella escena me