Ryan se llevó la mano al comunicador que llevaba en el oído.
—Thomas, necesito que vengas. Es urgente —dijo con voz baja pero firme.
Un par de segundos después, la interferencia se mezcló con una voz grave y cansada.
—En camino.
Allegra apretaba las manos frente a ella, visiblemente nerviosa.
—Puedo mostrarles el lugar. Está justo detrás del depósito viejo —dijo.
Thomas regresó, y bastó con verlo cruzar la puerta para que el ambiente cambiara. Tenía esa forma de llenar el espacio sin necesidad