Romeo Mancinelli
Nunca imaginé que un día tan tranquilo se tornaría en una tormenta. El sol brillaba sobre las colinas del viñedo, y el aire estaba impregnado del dulce aroma de las uvas maduras. Era un momento perfecto para disfrutar de la paz que había construido con esfuerzo y sangre. Pero la tranquilidad es un lujo que no dura para siempre en este mundo.
Estaba sentado en mi oficina, revisando algunos documentos, cuando escuché un golpe firme en la puerta. Era Emilio, mi mano derecha, el ho