Elif Pellegrini
Desperté en la oscuridad, un velo pesado cubriendo mis sentidos. Mi cabeza palpitaba, un dolor sordo que me impedía pensar con claridad. ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? Intenté moverme, pero mi cuerpo se sentía pesado, como si me hubieran puesto un lastre.
Mis ojos se acostumbraron lentamente a la penumbra y pude distinguir la silueta de la habitación. No era mi habitación, pero algo se sentía diferente, como si el aire estuviera cargado de tensión. Entonces lo vi. Romeo. Esta