Elif Pellegrini
Mis pensamientos se desvanecieron mientras me entregaba a ese momento. Cada caricia de sus labios encendía un fuego dentro de mí, y la química entre nosotros era innegable. Sentía cómo su deseo me envolvía, y a la vez, algo en mí se resistía a ser absorbido por esa intensidad.
Mazhar profundizó el beso, sus manos explorando mi espalda con un toque firme pero delicado. Era como si el mundo a nuestro alrededor se desvaneciera, dejándonos solos en una burbuja de deseo.
Cuando fina