Dorian
El entrenamiento había sido feroz, y con mucha intensidad, en menos de cuarenta y ocho horas mi esposa había cambiado su forma de pelear. La vi atacar a Shory con una fuerza que no esperaba ver —golpes fuertes, la mirada fría, la decisión de quien ya no acepta ser manipulada— y supe, con una claridad que me heló y me encendió a la vez, que Vanessa se había fortalecido a una velocidad que rozaba lo increíble... estaba orgulloso de ella, ahora tenia la seguridad de que podría defenderse si