Vanessa
Aún no podía dejar de pensar en todo lo que me confesó Dorian. Aquello había sido apenas una mínima parte de su pasado, y sin embargo me había sacudido por completo. Estaba perdida en mis pensamientos, hasta que un golpe repentino del saco de boxeo me sacó del ensimismamiento.
—Estás muy distraída y eso no ayudará —se burló Shiory, riendo a carcajadas—. Sé que estás consternada por la confesión de tu esposo, por su condición.
Asentí, soltando un largo suspiro.
—Imagínate —murmuré—, lo ú