Vanessa
Ya estábamos de regreso en el país después de aquella lujosa luna de miel en la que me había llevado. Dorian me había colmado de regalos: joyas que ni siquiera sabía si algún día usaría, decenas de vestidos de diseñador y ropa interior tan provocativa que me hacía sentir más un trofeo que una esposa.
El silencio en la limusina era incómodo. Él revisaba su móvil con una expresión fría, como si el mundo entero dependiera de esos mensajes. Alguna de sus negocios sucios e ilegales. Me imagin