Vanessa
Mi cuerpo tiembla… pero no por el frío. Es el miedo el que se apodera de mí, que se enrosca como serpiente en mi pecho, apretando cada latido. Me abrazo a mí misma, aferrándome a la tela suave de la pijama como si eso pudiera protegerme de todo lo que está pasando. Me pongo de lado, en posición fetal, sintiéndome pequeña e indefensa. Él aún sigue en el jacuzzi.
¿Qué voy a hacer?
Sé que él desea tenerme, y sé también que no soy indiferente a sus ojos. Está obsesionado conmigo, cada mirad