Al vestirse y prepararse para el día, su mente no dejaba de darle vueltas a lo sucedido.
«¿Qué era eso que me defendió? ¿Quién era ese hombre de la motocicleta? ¿Por qué me siguió? ¿Por qué intentó hacerme sentir si no lo conocía?», preguntaba en su mente sin poderlo comprender.
Finalmente, después de tomar una ducha rápida, Adara se puso un conjunto profesional: una blusa blanca de seda, un pantalón negro ajustado, y una chaqueta que la hacía sentir en control, aunque su mente no dejaba de se