Luna Roja estaba en silencio. No era el silencio natural del bosque, sino uno tenso, contenido, expectante. Era como si cada hoja, cada raíz, cada partícula de polvo hubiera comprendido que algo estaba a punto de suceder… y se replegara, conteniendo el aliento.
El salón del ritual brillaba con una luz tenue, dorada y fría al mismo tiempo. Las velas negras y blancas formaban un círculo perfecto alrededor de los símbolos trazados en plata sobre la piedra pulida. El aire olía a metal, a hierbas qu