La presión de la demanda y la amenaza latente contra los niños colgaban sobre ellos como una espada. En la oficina de Marco, el mensaje de "A" era su única brújula: Contacten a Elena. Ella sabe cómo llegar a Daniel.
—Tú debes ir —propuso Marco, pasándose una mano por el rostro cansado—. Ella te escuchará a ti. Yo me quedo aquí. Voy a cruzar los datos de Aníbal Rostán con los archivos de recursos humanos y las transferencias bancarias. Si encontramos el patrón de cómo Fernando movía el dinero, p