El mensaje anónimo ardía en sus pantallas, una advertencia y un salvavidas al mismo tiempo. "Duerman con un ojo abierto." La frase los golpeó con la fuerza de un hecho físico en el silencio de la habitación de descanso. La clínica, su fortaleza, su territorio, ya no era segura.
Valeria fue la primera en reaccionar, su instinto de protectora sobresaliendo. —No podemos dejar solos a los niños —dijo, de pie, con la voz cargada de una determinación férrea que venció al agotamiento—. Sofía y los ge