Tres años después de la llegada de los gemelos, la alarma sonó como un disparo en la quietud de la madrugada. No era el llanto de Luciano o Lucía, Era el tono estridente y urgente de sus teléfonos. Marco se incorporó de un salto. Valeria, a su lado, leyó el mensaje: Politraumatismo grave. Niño 7 años. Herida penetrante torácica por barra de metal con posible trauma craneal asociado. Taponamiento cardíaco inminente. Equipo completo a Q3. YA.
El Quirófano era un remolino de actividad controlada.