Capítulo diecinueve. No quise traicionarte.
La lluvia caía con fuerza esa noche, como si la ciudad intentara lavar sus pecados. En el apartamento de Kyan, el silencio se rompía solo por el sonido suave de los goterones contra los ventanales. Nicole estaba de pie junto a la puerta de la habitación de su ex novio, aún con el abrigo puesto, empapada hasta los huesos. No tenía dónde más ir. No esa noche.
Kyan apareció desde el cuarto de baño con una toalla en la mano.
—Toma —dijo, sin alzar demasia