Capítulo veintiséis. Después del “sí” viene el desastre
La fiesta empezó tranquila.
Eso duró exactamente siete minutos.
Después…
El primo segundo de alguien estaba bailando arriba de una mesa.
La tía de Valentina lloraba con el camarero.
Y Marcos había perdido su saco porque “alguien necesitaba usarlo de capa”.
—Tu familia está loca —dijo Valentina, riéndose mientras se sujetaba el vientre.
—Ahora es tu familia —respondió Marcos, dándole champán sin alcohol—. No te libras.
—Esto no estaba en mi