Mundo ficciónIniciar sesiónLa cadena se partió con un chasquido y la puerta lateral cedió lo justo para que cupiera un cuerpo. Julian entró primero, pegado al marco, la respiración corta y la mirada encendida como cuchillos. El zumbido del generador llenaba el almacén con un ronroneo grave; olía a metal caliente, a tabaco rancio y a algo dulzón que podía ser gasolina. Nadir le cubrió la espalda; Leo se deslizó a la de







