Estaba preparando el desayuno para tres, ya que aquí estaba Lucas, quien aún no se le pasaba del todo la borrachera ni lo drogado que estaba.
Veo a mi marido aparecer, y su cara es de asco.
—Parece que te pasó un tren por encima.
—Me siento con la cabeza embobada.
—¿Qué esperabas luego de drogarte?
—Fue solo marihuana. Nada que no haya probado antes.
—Pues te pateó feo —se acerca por detrás y me rodea con sus brazos, dejando besos en mi cuello.
—No te enojes, mi amor. Sabes que Lucas no está pa