VALERIA RIZZO
Mi hija...
Sonaba tan lindo escuchar a Alessandro decir eso. ¡Tenemos una hija! ¡Somos padres! ...Bueno, Val, no te emociones, estamos en un proceso. Oh, Dios, ¿a quién engaño? Estoy saltando de felicidad.
—¿¡TÚ QUÉ!?? —el llanto de la pequeña se hizo presente en la sala y Alessandro fulminó con la mirada a Lucas.
—¡Las despertaste! —grita él—. ¡Idiota! —Ver a Alessandro tan pegado a Celeste, mientras la arrulla intentando calmarla...
—¿Entonces me vas a decir por qué carajos me d