ALESSANDRO RIZZO
Valeria seguía en observación. El médico me informó que la habían drogado, pero que en unas horas ya estaría bien.
—Debes calmarte —dice Lucas, colocando la mano sobre mi hombro.
—¿Calmarme? —pregunto incrédulo—. ¡Me acabo de enterar de que MI ESPOSA SE ACOSTÓ CON OTRO! —En ese momento, Lucas no supo qué más decir. Él sabía que Valeria había cometido traición, y sí o sí, me las va a pagar.
Vemos cómo el doctor sale de la sala de observación, así que voy hasta donde está.
—Señor