ALESSANDRO RIZZO
Me levanto con un fuerte dolor de cabeza. Creo que ayer me pasé con los tragos, pero es que, luego de todo lo que pasó y la forma en que Valeria se comportó conmigo, era imposible no buscar alguna escapatoria. Amaba a esa mujer con todo mi ser, pero verla actuar así, tratándome de traidor, hizo que algo dentro de mí se rompiera. Ella no confiaba en mí, y en esto debemos ser un equipo, confiar plenamente el uno en el otro. ¡Joder! Somos un matrimonio, no enemigos.
Sé que empezam