BIANCA
El vestido negro se deslizaba como agua oscura sobre mi piel mientras me observaba en el espejo. Esta noche no era Bianca Moretti, la hija del capo. Esta noche era Alessandra Ricci, una rica heredera interesada en invertir en el negocio de arte de Vittorio Bianchi. Un hombre que, según mis investigaciones, mantenía vínculos con quienes habían intentado asesinarme tres veces en el último mes.
Me coloqué los pendientes de diamantes —auténticos, por supuesto; los detalles importan cuando se