LUCA
El teléfono vibró en el bolsillo de Luca mientras observaba el horizonte desde la ventana de su apartamento. La ciudad de Milán se extendía ante él como un manto de luces titilantes, ajenas al caos que se gestaba en las sombras. Cuando vio el nombre en la pantalla, su corazón dio un vuelco.
*Bianca*.
No necesitó más. Tomó su arma, la enfundó en la sobaquera, y se puso la chaqueta de cuero negro. En menos de tres minutos ya estaba en su coche, acelerando por las calles nocturnas. No importa