LUCA
El reloj marcaba las tres de la madrugada cuando Luca se detuvo frente a la ventana de su apartamento. La ciudad de Milán se extendía bajo él como un manto de luces parpadeantes, indiferente a las conspiraciones y traiciones que se tejían en sus entrañas. Llevaba la camisa desabrochada y un vaso de whisky en la mano, contemplando su reflejo fragmentado en el cristal.
Estaba cerca. Tan cerca que casi podía saborearlo.
El plan avanzaba según lo previsto. La confianza de Bianca, ese tesoro es