BIANCA
El amanecer se filtraba por las cortinas de mi habitación cuando abrí los ojos. Había dormido apenas unas horas, pero mi mente ya estaba en alerta máxima. Las palabras de Luca seguían resonando en mi cabeza como un eco interminable. "Te protegeré aunque no quieras". Su voz, grave y determinada, había penetrado en mi interior más de lo que estaba dispuesta a admitir.
Me levanté y me acerqué al ventanal. La propiedad Moretti se extendía ante mis ojos, con sus jardines impecables y sus muro