LUCA
El whisky quemaba en mi garganta mientras observaba la ciudad desde el ventanal de mi apartamento. Las luces de Milán parpadeaban como estrellas caídas, indiferentes al caos que se gestaba en mi interior. Había pasado toda mi vida adulta construyendo una reputación basada en la lealtad, en ser el hombre que nunca falla, el guardaespaldas perfecto. Y ahora, con unas pocas palabras susurradas al oído equivocado, todo se desmoronaba.
—Bianca duda de ti —me había dicho Marco esta mañana, su vo