—Vas muy rápido — le dice Caterina.
Al igual que los aviones y los sitios cerrados, la velocidad en ocasiones también la altera y le genera pánico.
—Lo siento, hija. Nos están siguiendo. — Giovanni conoce los temores de su hija, sabe lo que le afecta la velocidad. Pero en ese momento el auto que los sigue los está alcanzando y sería un mal peor. — Llama a Rocco o a Salvatore. Toma mi teléfono
—¿Crees que está bien? — pregunta, mientras mira por el espejo retrovisor cómo el auto se acerca a ellos