De pie y vestido con un ligero abrigo oscuro y un traje claro a medida, Rocco observa la magnificencia del mar de Tirreno desde la terraza del comedor de su villa en Scilla frente al estrecho de Mesina, piensa en todo lo que ha pasado en un corto tiempo, en lo que han creado, en lo que han perdido y en todo lo que han avanzado como familia.
Ha pasado un poco más de un año desde que Caterina y Rocco se casaron en la plaza de Scilla. Su boda fue grandiosa y festiva;