—Ven, no te vayas, que tengo que decirte algo importante, pero no quiero que vayas a alterarte. —Caterina le suelta la mano con la que él la sujeta y lo observa durante varios segundos, niega con la cabeza y se dirige a la sala de baño.
—No vas a hacérmela, no pienso llegar tarde a la junta —dice ella corriendo hacia la sala de baño.
—No entiendo cuál es tu problema. Ya tienes mi voto y con el tuyo ya has ganado un cincuenta por ciento. —Rocco habla un poco más fuer