A veces el cambio no llega como una tormenta, sino como un amanecer. Sutil, silencioso… y repentino cuando te das cuenta de que estás envuelta en una luz nueva, diferente. Así me sentía ahora, mientras caminaba entre los árboles del territorio de la manada, con el aire cargado del olor de la tierra húmeda y los sonidos de una mañana que apenas despertaba.
Kael había salido temprano a patrullar con algunos de sus betas, y por primera vez en semanas, no sentí que su ausencia me aplastara. No porq