Nunca me imaginé que el olor a pólvora mezclado con perfume caro sería tan familiar.
O tan adictivo.
La noche había comenzado como una sinfonía de secretos, de silencios afilados y trajes entallados, de hombres que creían tener el poder en la palma de la mano… sin darse cuenta de que, en realidad, lo sostenía yo.
Estaba lista. No por el vestido ajustado de terciopelo negro que me abrazaba como una segunda piel, ni por el delineado impecable que le daba a mi mirada ese filo que aprendí de mi mad