Desde aquel encuentro clandestino con Alessio, algo había cambiado en mí. La adrenalina aún me corría por las venas, pero ahora se mezclaba con una inquietud que no lograba ignorar. La sombra de la traición se había instalado en mi mente, y no en un enemigo lejano, sino entre aquellos que, supuestamente, eran mis aliados.
Era irónico, ¿no? Pasar de la seguridad de tener un enemigo claro a sospechar de los que siempre estuvieron a tu lado. Pero el mundo en el que me movía no era un cuento de had