– El Fin de una Dinastía
El Mercedes negro de Óscar Caruso cruzó el portón principal de la mansión con una parsimonia que presagiaba una tormenta. Óscar no entró por la puerta de servicio ni trató de ocultarse; caminó por el vestíbulo principal con el paso firme de quien ya no tiene nada que perder. Al llegar al gran salón, el silencio fue interrumpido por el chasquido de un encendedor.
Roxana estaba sentada en un sillón de terciopelo, con una copa de coñac en la mano y la mirada perdida en las