– El Teatro de la Sangre
Óscar Caruso salió de su habitación con una presencia imponente. El aroma de su perfume, una fragancia amaderada y costosa, inundó el pasillo antes de que él siquiera asomara por la escalera. Estaba impecable, con un traje gris marengo que acentuaba la frialdad de su semblante. Cada paso que daba hacia el primer piso era una declaración de independencia. Sin embargo, al pie de la escalera, la sombra de su pasado lo aguardaba.
Roxana seguía allí, en la penumbra del salón