Mundo ficciónIniciar sesiónTamara siempre supo que su matrimonio con Damian no era más que un contrato. Fea, sin gracia y señalada por todos, aceptó cargar con la humillación de ser la esposa indeseada a cambio de salvar la empresa de su familia. Pero su calvario apenas comienza cuando Valentina, la exnovia perfecta de Damian, regresa a la ciudad y se convierte en la invitada de honor… de la fiesta que Tamara misma debe organizar. Entre risas crueles y acusaciones despiadadas, todos parecen disfrutar recordarle que su relación es una farsa, que compró a su marido y que jamás será amada. Lo que nadie imagina es que Valentina trama algo mucho más oscuro: pagar a un hombre para seducir y exponer a Tamara como infiel. Y cuando Ethan, un extraño tan peligroso como fascinante, entra en su vida, Tamara se ve arrastrada a un juego de traiciones donde cada caricia podría ser un arma y cada beso, una condena. Mientras Damian, dividido entre el resentimiento y la duda, se niega a reconocerla como su esposa, Tamara descubrirá que el amor y la venganza pueden entrelazarse en formas inimaginables. Porque en un mundo donde los sentimientos se negocian como contratos, una esposa despreciada puede convertirse en la pieza más poderosa del tablero.
Leer másEnero terminó sin anunciarlo.No hubo un día específico donde el mes decidiera que ya era suficiente y cediera el paso a febrero con algún tipo de ceremonia reconocible. Simplemente ocurrió lo que siempre ocurría con el tiempo cuando uno dejaba de medirlo en términos de cuánto faltaba para algo: los días acumularon pequeñas diferencias que ninguna sola era notable pero que juntas producían un resultado que sí lo era. La nieve del jardín desapareció completamente en algún punto de la última semana del mes. La luz de las tardes empezó a llegar cinco minutos más tarde que antes, luego diez, con la timidez del invierno que empieza a contemplar que eventualmente no será invierno. El lago re
Alexei Walsh fue dado de alta de cuidados intensivos cuatro días después de la complicación.Lo trasladaron a una habitación regular en el ala de recuperación con la eficiencia particular de las clínicas suizas que hacían que incluso los procesos médicos parecieran bien administrados, y Ethan envió a Tamara un mensaje a las dos de la tarde de ese día que decía simplemente: Lo pasaron a planta. Ya puede recibir visitas. Al que Tamara respondió: Buena noticia. Al que Ethan respondió: Sí. Y en ese intercambio de tres mensajes que no decían casi nada había más información de la que habría producido una conversación de veinte minutos, porque la econom&iacut
El mundo con nieve a las siete de la mañana era otro mundo completamente.Tamara lo comprendió en el momento en que abrió los ojos y la luz que entraba por las ventanas tenía esa cualidad específica que solo produce la nieve: más blanca que la luz normal, más uniforme, sin las sombras habituales porque la nieve sobre el jardín actuaba como un reflector que devolvía la luz desde abajo además de recibirla desde arriba. Era la misma habitación de siempre y era completamente diferente, y en esa diferencia había algo que le pareció completamente apropiado para la mañana que era.El lado derecho de la cama estaba vacío.
La nieve llegó a Ginebra a las once de la noche.No fue el tipo de nevada dramática que transforma un paisaje de golpe sino el tipo suave y persistente que se instala sin anunciarse y que cuando uno lo nota ya lleva suficiente tiempo cayendo como para haber cubierto el jardín con una capa uniforme que borraba los contornos de todo lo que había debajo. Tamara la descubrió cuando se levantó a buscar agua y pasó frente a la ventana del pasillo, y se detuvo durante un momento que se convirtió en varios porque había algo en la nieve nocturna cayendo sobre el lago invisible que exigía atención sin dar explicaciones de por qué.Escuchó pasos detr





Último capítulo