Mundo ficciónIniciar sesiónLa nieve caía con la persistencia de un reloj que jamás se detiene, cubriendo la superficie siberiana con un manto que borraba las huellas del pasado reciente. Gabriel permanecía de pie frente a la entrada del bunker, observando cómo los primeros rayos de un sol pálido intentaban atravesar las nubes plomizas. Llevaba despierto toda la noche, incapaz de cerrar los ojos sin ver los rostros desfigurados de aquellas fotografías.
—Deberí







