Mundo ficciónIniciar sesiónLa madrugada siberiana llegó sin anunciarse, como siempre lo hacía en ese lugar donde el tiempo parecía haberse detenido décadas atrás. Mei observaba por la estrecha ventana del barracón mientras el cielo pasaba del negro absoluto a un gris plomizo que prometía otra tormenta. Había dormido apenas tres horas, fragmentos de sueño interrumpidos por imágenes de rostros desfigurados y números de identificación grab







