Lucano Black, y Donovan Lombardi, se apresuraron a ir al hospital. En el camino el CEO Lombardi llamó a su consuegro.
— Sergey, ¿Ya estás en el bar?
Sentado en una mesa discreta en un exclusivo bar, un hombre de traje hecho a medida, y en su muñeca un costoso reloj, respondía la llamada.
— He llegado a la hora que acordamos, ¿Qué sucede que no llegas? ¿Qué no de las que siempre seas muy puntual, Lombardi?
— Lo siento Sergey, te voy a quedar mal esta vez, surgió algo con Doménico, de hech