Los esposos Darkok se reconciliaron y fueron a casa a tener una tarde apasionada, su amor estaba intacto, fuerte, inquebrantable.
Una vez que sacaron sus cuerpos, ellos estaban en la cama charlando.
— Cariño, no dejas de encantarme, eres la dueña de mi deseo, y mi pasión.
— Dimitrir, ya fue suficiente con todo lo que me hiciste, deja de seguir tratando de seducirme.
— La culpa es tuya por ser tan bella, tu cuerpo es mi delirio.
(...)
Los CEOS no tuvieron más remedio que aguantar