guerra de abuelos.
El mal entendido había escalado un poco, realmente no era eso lo que el CEO quería decir, ahora se había quedado absolutamente solo en la mansión Darkok, y eso no se sentía nada bien.
El hombre marcó al teléfono de su esposa una y otra vez, pero ella simplemente lo enviaba a buzón.
— Eres una esposa muy rebelde, Angelic, me tienes aquí llamando, y te atreves a ignorarme, que me mal entiendan otros lo puedo entender, pero tú, eso no lo concibo. — El hombre tuvo que comenzar a llamar a sus